DISTRAERME.
Cuando salí de la habitación me acerque a los chicos, Marcus dio un paso adelante para acortar distancia entre nosotros y me abrazo, hundí mi rostro en su pecho y intente distraerme y no pensar en llorar, estaba muy triste, mi mejor amigo estaba hospitalizado por mi culpa.
-Linda, es mejor que vayamos a otro lugar, necesitas distraerte un poco, no querrás parecer un zombie viviente.- Bromeo Marcus.
-Marcus, a donde quieres llevarme.- Pregunte curiosa.
-Vamos a dar un paseo.- Me animo.
-Está bien, quien detiene a Marcus Steven, NADIE.- dije un poco más alto, soltó una carcajada.
-Eso es cierto, ahora vamos…- Dijo jalándome del brazo y sacándome del hospital, escuche que mis amigos reían a carcajadas, me subió al auto y empezó a conducir.
-A donde me llevas.- Pregunte cruzándome de brazos.
-Ya lo veras.- Dijo con su sonrisa traviesa, que tanto me encantaba.
Condujo hasta un parque, donde había solo parejas haciendo picnics, que estaba tramando, estaciono y me abrió la puerta, salimos y me tomo la mano, caminamos hacia la grama verde y de repente apareció un chico con una cesta, levante una ceja y el sonrió.
-Así que lo tenías todo planeado.- Dije con voz acusadora.
-Bueno… digamos que algo así.- Contesto encogiéndose de hombros, le golpee el brazo.
-Sabias que vendría aquí y que si me lo decías no iba a aceptar, sí que me conoces.- Dije riéndome, el me abrazo fuerte y me dijo que me sentara, obedecí y me senté a su lado, empezó a sacar cosas de la cesta, comimos y reímos, de vez en cuando me besaba la mejilla o me abrazaba.
-Te estás divirtiendo.- Me susurro al oído.
-Sí, me estoy divirtiendo mucho.- En realidad si me estaba divirtiendo, pero no podía dejar de pensar en lo que había pasado con Josh, Marcus se fue acercando a mí y nos quedamos mirándonos a los ojos por unos segundos, después poso sus labios con los míos, tomo mi cintura y me apretó contra él, se dio la vuelta sin dejar de besarme y quedo encima de mí, se separo de mi por un momento, me miro, sonrió y siguió besándome.- Eh, ya puedes parar.- Dije mientras me seguía besando, el se separo de mí y me miro con confusión.
-Porque no quieres que siga.- Pregunto un poco disgustado.
-Porque este es un lugar público.- Dije mientras me lo quitaba de encima.
-Está bien, tienes razón.- Dijo encogiéndose de hombros, me abrazo y me beso la mejilla.- Que te parece si vamos al mall.- Me propuso.
-Suena divertido, después podemos pasar por el hospital.- Le suplique con cara de perrito, el puso los ojos en blanco y asintió, fuimos a su auto y condujo hasta el mall, cuando llegamos paseamos por todo el mall y entramos a una cabina de fotografías, nos sacamos las fotos con caras graciosas y la ultima fue besándonos, después de un rato nos fuimos al hospital, cuando llegamos vimos que los padres de Josh hablaban con el doctor y parecían muy preocupados y su mama estaba casi llorando, me acerque a ellos y pregunte.
-Eh, que pasa señora Bender.- Pregunte preocupada.
-Megan, Josh se puso grave, ahorita está en terapia intensiva, aremos todo lo posible para que mejore rápido.- Contesto el doctor, las lagrimas salieron de mis ojos sin ser llamadas y caí en una silla, Marcus corrió hacia mí y se sentó a mi lado, me rodeo con su brazo y me acurruque en su pecho.
-Meggi, por favor no llores, todo va a estar bien.- Me consoló, yo solo me limite a abrazarlo más fuerte, me volví a levantarme y me acerque de nuevo al doctor.
-Pero, cuando podrá recibir visitas.- Pregunte con voz ronca.
-Bueno, por la noche, si quiere se puede quedar un familiar.- Dijo dirigiéndose a sus padres.
-Nosotros tenemos que hacer algunas cosas, no nos podemos quedar.- Dijeron al mismo tiempo, se me encendió el foco.
-Yo puedo quedarme.- Me ofrecí.
-No es necesario linda, no quiero que te molestes.- Dijo la señora Bender.
-No, enserio, quiero quedarme.- Dije ahora más decidida, ellos asintieron y se despidieron, Marcus se quedo conmigo, no quería dejarme sola y menos ahora…
POV. Josh:
Después de que Megan se fue, me puse a pensar, yo si le gustaba, pero lo malo es que amaba a Marcus, yo seguiría luchando, de repente sentí una punzada en el estomago, empecé a retorcerme de dolor, era insoportable, el dolor se propago por todo mi cuerpo y llegaron los médicos, me llevaron a otro lugar que no pude distinguir porque veía borroso, después de unos minutos vi todo negro…
Cuando desperté, bueno casi despierto, escuche unas voces.
-Ángel, quieres que te traiga algo, no has comido nada desde ayer.- Dijo la primera voz, la reconocía era la de Marcus.
-Bueno, la verdad no tengo hambre, solo quiero algo de beber.- Dijo una voz ronca, al principio no la reconocí, pero después me di cuenta de que era Megan, se escuchaba fatal.
-Meggi, te oyes fatal, tienes que comer algo.- volvió a decir Marcus.
-Marcus, solo tráeme algo de beber.- Dijo en un suspiro, después se escucho la puerta y sentí como Megan tomaba mi mano y la besaba.
-Despierta por favor.- Susurro, trate de obedecerla pero mi cuerpo no escuchaba a mi cerebro, no podía abrir los ojos, me frustre un poco, trate de nuevo una y otra vez, hasta que al fin pude hacerlo y los abrí lentamente, moví mi mano y Megan pego un salto, se abalanzó hacia mí para abrazarme, hice una mueca de dolor y ella se aparto de mi.
-Lo siento, lo siento, es que estaba muy preocupada.- Dijo secándose una lagrima que recorría por su mejilla.
-Descuida no hay problema, desde cuando estás aquí.- Le pregunte mirándola, se veía fatal, pero a la vez hermosa, tenia ojeras y el cabello enmarañado.
-Desde ayer por la tarde, no fui a clases, para quedarme a cuidarte, al igual que Marcus.- Dijo con voz ronca.
-Pero mírate nada mas, debiste irte a dormir a tu casa.- Le dije un poco disgustado.
-No, no iba a dejarte solo.- Dijo defendiéndose.
-Alguna vez te dije que eres terca…- Dije riéndome, ella me saco la lengua y se unió a mis risas, en ese momento llego Marcus.
-Amor… porque lloras de nuevo.- Le dijo sin darse cuenta que había despertado.
-No lloro de tristeza Marcus, lloro de felicidad.- Dijo mientras me señalaba, Marcus abrió los ojos como platos y me dedico una gran sonrisa, le entrego un refresco con una dona a Megan y esta lo fulmino con la mirada.
-Te dije que no tenía hambre.- Reprocho Megan.
-Y yo te digo que te la comerás.- Le ordeno, se la quedo mirando y después ella sonrió como tonta.
-Esta vez ganas, pero para la próxima no.-Dijo Megan mientras le daba un mordisco a la dona.
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